Podría beberte todas las mañanas,
tener tus besos
de manecillas en el reloj,
aplaudir ensayos,
llevarle flores a todos tus personajes,
calentarte el invierno
y recitar
hasta quedarte dormida.

¡Qué fácil has venido a mi voz, y en qué instante!

Pero apenas eres un respiro
y sólo te tengo en este papel.