Empecé a sentir ese hormigueo
en el estómago, como mariposas
y el corazón en la boca, había oído decir…

Fue entonces cuando te lo dije:
“Sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo”.

Éramos apenas dos niños,
nuestros ojos se hablaban:
Sé que, de amor, tú también suspirabas…

Hoy hemos vuelto a mirarnos
en la madrugada triste y sin estrellas,
y hemos vuelto a borbotones
a derramar lágrimas, como en un poema,
y sabemos que el primer amor, nunca se olvida…