Sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo,
domado, rebelde, enteramente
obnubilado, callo y proclamo

la pasión que me aturde ciegamente,
a la cual me niego y a la vez llamo
entregando el alma lentamente.
Olvidando el hálito del cual me inflamo

me sumerjo en un vaivén indecente
de marismas, escollos y espasmos
que me mecen suave y violentamente.

Se detiene el tiempo brevemente,
se hace eterno el beso y el orgasmo,
y se expira sutil y silenciosamente.