¿Dónde estás mi querido ángel de la guarda?

Tú que te has partido el alma cada uno de tus días para que no me caiga.

Qué difícil está siendo ponerme en pie sintiéndote conmigo pero distante,

te ruego me digas desde las nubes que te sostienen

¿Cómo voy a seguir por este camino mamá sin ti?

¡Qué fácil has venido a mi voz,

Y en qué instante!

Ahora que tú ya no estás y aún me quedaban tantas cosas por enseñarte…

Espero que me hagas entender quién consolará mis lágrimas y será el hilo que cosa mis heridas

mamá, ahora que tú ya no estás.

Nadie podrá amarme tan compasiva y dulcemente como tú lo has hecho,

¡Mi ángel de la guarda, allí donde estés, amor de mi vida puedo aclamarte¡