Escribo ávidos versos porque así calmo
el zumbido de abejas de mi mente;
sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo.

Mar sin su luna, biblia sin sus salmos,
en tan solo soñar sonoramente
alivio al alma el peso suavemente,
las lágrimas bajando a su reclamo.

Arte que por mis límites incide
zurciendo sus costuras, alumbrando
paisajes de otra piel definitiva.

Que al irse de mí a ser tú me convide,
con toda tu memoria desvelando
belleza en su labor caritativa.