La planta hubiera visto cómo te amaron
inmerecidamente veinte años
bajo el fresco emparrado de vides pintadas.
Si la hubieras regado, su sombra hubiera guarecido
tus pies al sol, los gatos custodiando nuestras tardes.

En el triclinio duerme, aunque seca
la vid ya no derrame ningún jugo:
ansío la sombra de los pámpanos.

Vivir sin tiempo:
las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.
Bajo el campo
las raíces trepanan los mosaicos:
nuestras ansias, hoy, arqueología.