Mis recuerdos relampaguean en el cielo de la noche,
como tormentas de añoranza derramadas sobre el Nilo.
En la solitaria quietud de una lóbrega madrugada,
bajo un oscuro manto de titilantes pistilos.

Ahí navegan cual marineros de antaño,
sobre níveos barcos de papel arrugado;
los momentos que un día fueron,
por el fuego de la adultez apagados.

Océano de una memoria baldía;
mares donde sigue jugando aquel niño.
Las cosas que ahora sigues recordando,
flotan sobre las aguas del olvido.