Se vuelve mi piel musgo y agua
al ver el sol tras las hojas
contra el cielo azul,
o gris, qué más da.
Mi olfato se vuelve de loba
si esa humedad me rodea,
y creo que hasta garras me crecen.
Sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo.
Se me ablanda el cuerpo
y se me escapa la risa.
Lloro lágrimas muy hondas
y, aunque no la oigas,
me llevo la felicidad dentro prendida.