Imploro a Dios, ofrezca su autorizo
para rozarte el sueño. Más quisiera,
ser luz, esquirla y verso en tu quimera
que, en las tinieblas ansioso matizo.

Nada importa fabricar para el viento
este poema. Si amaneciendo en parto:
germinara tu silueta en el cuarto
y con paz sosegaras mi tormento.

Ardorosas palabras como ofrendas
o aromáticas rosas. Fieles prendas,
estas flechas de Cupido. Si te amo,

despojemos la saña. Ciertamente,
sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo.