La conoces mejor que nadie.
Es intensa, todo fuego,
y hasta cuando toca poner mente fría,
es desde las brasas.

Aún nota tu respiración en su boca,
tu risa en su almohada,
tu mirada cómplice,
las sábanas revueltas,
tus ganas de ella.

Hay recuerdos que son calas,
en las que para a fondear de vez en cuando.
Y es que las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.