Sé que de amor me lleno dulcemente,
y en voz a borbotones me derramo
es por ello que paciente
suplicándole a la necesidad
escondida en la oscuridad
de rodillas clamo.
Que no me mires
ni me roces,
pues me harás gritar a voces
lo que me sangra del costado.
No provoques mi lamento
ni a este corazón descontento
Buscando un ápice de cordura
en tu desconcierto.