Sin avisar, como siempre
ha venido a verte la nostalgia
camuflada en el degradado de ocres
que ahora cuesta distinguir.

Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido
que llevaban un tiempo en calma.

Han cuajado en tus sienes
las primeras nieves
y con ellas el mal de altura.

Has llegado a tu otoño
y ya sólo te queda esperar
el vértigo que precederá al frío
sin poder detener la primavera.