No queman ya las horas
con labios de ceniza
mi navío de soledad vacía.
Ya las profundas simas, los abismos,
ya todas las fronteras abatiste.
Ya has abierto, amor, mi pecho desvelado
al tiempo talismán de los milagros
y las palomas que amas nos sonríen.
Por fin “sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo”
con el ansia de amor de las auroras,
con mi canción de amor a ti debida.