«Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido»,
mas tienen el poder de lo vivido
y vuelven, vuelven siempre, preguntando.

A la puerta del alma están llamando,
susurran sus querellas en tu oído;
y es el aire un tiempo detenido,
pecio del corazón, sigue pesando.

Con la luz del presente, del futuro,
caminamos ahítos de los días
bajo un cielo de ausencias, tan oscuro

que te duelen las cosas que tenías.
Aprender a morir es el conjuro
desde el llanto primero, y volverías.