Cuando la pluma baila entre mis manos
sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo,
al liberar los versos de mi mente.
Así le escribo al cielo que te amo,
que quiero estar contigo eternamente,
así le grito al sol que te reclamo
y ruego sea mi casa para siempre
la gruta de tu pecho, entre tus brazos,
donde brota la luz, donde se pierde
como un cobarde el miedo, a tu lado.
Me lleno y me vacío como fuente
y soy al tiempo dueño, y soy esclavo,
al tiempo que mi voz se desvanece.