Cuando voy camino al mar
siempre caigo en una fosa,
vuelvo a los suburbios de la alteridad doliente donde nací.
Recuerdo que en aquella acera
se concentraba el frío.
Mientras ellas en un diáfano baile hablaban
de la sentimentalidad compartida
en la que nunca estuve.
Tengo un arpón constante en mi memoria,
ardiente orilla de un coral.
Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.