Frente al escenario oscuro y silencioso

aguarda bañado en luz el desafío

mil ojos me observan al acecho, anónimos,

y en mí el blanco fácil y maltrecho.

De la ansiedad del estreno vivo ambicioso

la precisión me habita las entrañas

y hoy me abandona, cuando más porfío

en un gallo caprichoso, inoportuno y sanguinario

y ¡qué fácil has venido a mi voz, y en qué instante!

Para atenazar, farsante, mi do de pecho.

¿Por qué yazgo confuso en el destino palmario

de este inesperado y abominable revés?

!Sentir del rugido, amor por la escena, mi empeño estará vivo por siempre otra vez!