La danza en espiral de una hoja boca abajo,
los charcos en que arde el otoño
y madura el vino;
así, las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido
aguijoneadas, de pronto, por algún dolor inadvertido:
agua acribillada
que amenaza la tensión superficial de este cuerpo
que alcanza a recordar tan solo instantes entrevistos;
destellos apenas que se pierden a lo lejos
como hojas rememorantes en un largo remolino.