Allí donde ya nadie te espera
muerdes, engulles, vomitas memoria
presencias grávidas como piedras líquidas
pócima de dioses astillados.
Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido
tránsitos que llevan tu nombre
sombras y mordazas, días y noches
disparos de crepúsculos ajados.
Aleteando inquietos, tus pies mojados
sangran herencia del pasado
huyendo rápido, en ágil ráfaga
tránsfugas de las tumbas asignadas.