Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.
Tú de luto, con pase a otro bando,
yo permuto el tocado y el hundido.

De amor, me he muerto varias veces,
al final, casi siempre resucito.
Y mi ruido necesita de tus nueces,
mucho más de lo que necesito.

Las lágrimas que ruedan en la almohada,
se ahogan al pasar un nuevo día.
Las sábanas de tu cama ordenada
ya no buscan esta mala compañía.
No esperaré más en la parada
que conduce a tu utopía.