La nostalgia hace trampas a la memoria cuando juega en campo ajeno,
y las cosas que ahora sigues recordando flotan sobre las aguas del olvido.
Las hojas del otoño han cubierto el rastro de nuestras heridas;
ya no sabríamos cómo volver sobre nuestros pasos.

Suele suceder siempre de la misma manera.
Durante el invierno todo será peor,
y todavía sangrarás por alguna negligencia difícil de suturar.

Hay una línea invisible que separa lo útil de lo inútil,
lo que merece ser recordado de lo que es necesario dejar huir.
Con la llegada de la primavera te propongo hacer el inventario.

Pero tal vez no te haga falta redibujar tus mapas,
pronto llegará el verano y bajarás la guardia.
Se ablandarán tus exigencias, se secarán los cauces,
y volveremos a frecuentar los lugares donde se traicionan las lealtades.