Todo recuerdo es agua fugitiva,
un espejo en el borde del camino,
el puñal que nos clava el asesino,
una nueve silenciosa y esquiva.
Todo recuerdo sueña y adivina
el pasado, el presente y el destino,
y ese crimen nos muestra que su sino
es el mismo del hombre que camina
y al caminar va su rastro borrando
como borra su huellas el herido
y gota a gota se va desangrando.
La vejez son recuerdos sin sentido.
Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.