Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido,
que si antes un pequeño lago
ahora invaden y ahogan lo vivido.
Y de repente: una palabra, un nombre.
Aparece entre las olas como un vestigio
de lo que antes era y pudo haber sido.
Te acuerdas, súbitamente de Maite
como olvidarla, si es causa y aroma
de tus más íntimos… ¿Qué?
El recuerdo adormecido se ahoga.