Igual que a mi voz viene un verso trashumante,

así viene Camilo al lado de Cervantes

buscando a García Nieto, garcilacista afable,

para hacer que se aumenten de la poesía amantes.

 

Los tres dejan un rastro de versos en el aire

del que voy procurando, porfiado, no apartarme.

Mi voz pronuncia estrofas, quiero darles alcance,

y así me ve mi musa, y exclamo yo al hallarle:

¡Qué fácil has venido a mi voz, y en qué instante!