Tan solo presenciarte, insolente y salvaje
tras una cortina de pensamientos dispersos
siento como mis pasos se dirigen hacia ti
buscando tu mirada taciturna y despistada

Escuchar tu respiración suave y cálida
me derrite mi calma y desangra mi paciencia
¡Cuánto dejaría de mi, para probar tu delicado filo!
y en el cruce de miradas, no dudo ni un segundo

Al acercarme a tu oído, respiro y suspiro
“sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo”

Y cual botella trizada, dejo fluir mis ojos
dejo fluir mis manos en las tuyas
dejo fluir mis secretos en tu vaso.