Sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo,
eres todo para mí cuando te llamo,
el sentir de tu boca tan ardiente.

Al calor de tu piel, frecuentemente,
voy al cielo mujer cuando te amo,
y en la lluvia de tu cuerpo me emparamo,
y me arrastra hacia tus brazos la corriente.

No hay ninguna como tú, mujer tan bella,
con tus ojos que al mirarme son el día,
eres todo para mí, mi sol y estrella.

He nacido para amarte reina mía,
en mi boca está la huella de tus besos,
y en mi cuerpo está tu aroma de ambrosía.