En mis fallos me resguardo tímidamente,
diciéndome que no podré nunca verte,
creando fantasías cada vez más remotas,
sintiendo dolor al saber que no soy otra.

En las poesía me arrojo arduamente,
sintiendo paz en la lejanía de mis rimas,
sabiendo que las palabras dependen de mi,
percibiendo tu dulce amor a leguas de ti.

En el realismo de la vida te miro de frente,
sé que de amor me lleno dulcemente,
cuando tu mirada azul desemboca ritmo,
y en voz a borbotones me derramo.