Toda vida es una fuente artesiana
que fluye permanente en una cumbre
como flor de la llama de una lumbre
ardiente en las entrañas de una dama.

Asomada ya al cielo el agua clama
convertida en torrente de costumbres
horadando su cauce en reciedumbre
con la fuerza que su vigor proclama.

Así tu río discurre arrepentido
y en el tiempo recuerdos enterrando
cabe los arenales de sus valles.

No esperes que tu mente olvide y calle:
las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.