te imagino en las piedras del riachuelo
con soberbia juventud y bella fuente,
tu cabello, ¡tu cabello!, envuelto en brisa
y canela con colores de aguafuerte
mas, no pudo la tormenta dar la misa
aquel salón con tu baile giratorio
y tu mirada sobre mí como un arquero
las hojas vibrando en tu silueta
la manzana que cayó soñando truenos
y la flecha dibujando su pirueta
yo dormido, en aquel tiempo y sin embargo,
me susurraba el poeta convencido
…»las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido»..