No me preguntes ni como ni cuando;
ni en que momento la noche se acuna en mi regazo.
Es como un brindis o tal vez un recuerdo enhebrado;
como sentir una caricia en los vértices de un corazón entregado.

Siempre sucede en la madrugada;
cuando las estrellas titilan sobre un mar de oscuro cuarzo.
Entonces algo brota y se despierta en mi alma;
y por mis manos comienza a fluir entre versos de negro trazo.

Entonces sé que de amor me lleno dulcemente;
y que embriagado y frágil sucumbo a sus encantos.
Tal vez sea un colorido fractal o quizás un misterioso estado;
ese momento en el que tomo la pluma y en voz a borbotones me derramo.