¡Qué fácil has venido

a mi voz, y en qué instante!

¡Qué rápido venciste

a la memoria del ayer!

Rozando con palabras

mis recuerdos ocultos,

los abrazos inexpertos 

y las luces

que se apropian del alma.

¡Qué fácil has llegado a mi voz

y qué difícil es retener tu aliento!

Que se cala, malherido,

entre tus huesos y mi carne.