A la sombra de un leve parpadeo,
se difumina el tiempo sin refugio
como un punto perdido en el espacio,
inmerso en un viaje sin retorno.

Viene al rescate entonces la memoria,
frágil canto del cisne en el fracaso,
disfrazado de triunfo entre fanfarrias,
que apagan los sonidos del presente.

Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido,
fluyendo al otro lado del espejo.

Te pierdes para siempre sin pensarlo
en cruces de caminos discordantes,
que la vida te tiende como puentes.