Lejano se escucha el palpitar del viento,
los sueños caminan encendidos.
Una gota como de sangre estremece,
apuras la copa.

Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido,
se escurren por las ranuras del viento.

Fuera,
la dormida mar se tiñe
con el plateado de la luna.