Si las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido,
yo sigo mirando al lejano horizonte
tu fantasma indiscernible.
Sigo cantando nuestro canto de cisnes.
Al final de la tarde tu imagen me duele en las sienes
Pero por una ventana abierta
y por la encadenación de las sombras
casi puedo tocar tu pelo.