No te regalaré rosas, pero te amo
y en tu esclavo me convierto lentamente
sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo.

De noche en mis sueños yo te llamo
y despierto te pienso diariamente,
como un estallido solar ardiente,
como un torrente nocturno que reclamo.

Sólo quiero que acabe ésta locura
que en mi pecho no tiene más cabida,
cadenas con rosas, ramilletes…

¿Cuánto tengo que pagar por mi cordura,
si importante es la razón en ésta vida?
¿Y como pienso en rosas con grilletes?