Ya sé quién soy y bien lo proclamo
así es que lo haré eternamente;
sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo.

Lluvia que nutre un huerto bien arado
cosecho estos frutos felizmente
en su lugar las cosas, justamente
disfruto su sabor y me relamo.

Subo ahí hasta el cielo donde viven
la calma y la discordia, están danzando
una dulce danza tierna y festiva.

Y serán las coincidencias que transcriben
el recuerdo de un hombre esperando
ir a la soledad definitiva.