Braceé atravesando la marea que se alzaba como un gigante,
espinas ensangrentadas se amontonaban, me cercaban;
como una guerrera sobreviví y hui de allí espantada.
He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca,
que se ha plantado con raíces de acero
y que se extiende en esta tierra perfecta,
donde no habita la maldad.
Los que aqui habitamos no nos queremos marchar.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.