Íbamos pocos,
los suficientes para refugiarnos en la misma plaza.
Entonces no sabíamos
que aquellos días durarían más que una vida.
Pero somos otros.
He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca.
Y, por primera vez,
puedo confundirme con las primaveras
hasta juntarlas.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.