Acabo de llegar a ti, ¡oh, río de la vida,
Con las espaldas dobladas por el dolor
De cuantos pesares me han acontecido.
He venido a la orilla con los brazos tendidos
Y los labios por la sal de la soledad partidos
Pero renovada la fe antes que trunca
Pues anoche soñé que me convertía en semilla
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.