Yo era la simiente caída
navegando entre aguas que la llevaban
irremediablemente hacia el mar.
Pero todo cambió en el instante
en que unas manos me rescataron
de aquella azarosa corriente.

Lo tengo bien presente:
He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…
porque fructifiqué
enraizándome en la tierra
y multiplicándome en las riberas.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.