Timoneando sueños que apenas eran míos,
abandoné un puerto en busca de tu risa,
derroté a la deriva bajo cielos sin luna
y atraqué auroras en muelles ya olvidados.

Con mástiles de humo, y tormentas sin nombre,
nadé en el silencio, desgarrada la bitácora.
He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca.

Florece primavera en torno a la bruma
matinal e inquieta que viste tu mirada,
que tampoco pregunta sobre cartas rotas .

Donde nada esperaba, llegaste sin aviso
alzaste del agua a este náufrago cansado
y amarraste firme, el tiempo que nos resta.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.