EPIFANÍA

He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca.
Abandono mi cuerpo en la maleza.
Me miro como una bestia muerta y camino por el bosque,
sin lamentos, ligero, por primera vez.

Los árboles tienen pecho y respiran en la niebla.
Respiran, y me arropan. No es su amor lo que siento;
es mi paz, mi luz perenne, sonda de algodón
en el esplendor de mi hogar verdadero.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.