Tu canto es un refugio, García Nieto excelso,
una corriente de luz que cruza los tiempos con clásica nobleza.
La tinta que dejaste sostiene nuestra fe,
un faro absoluto de palabras que vence a la tristeza.
He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…
Tu pulso sigue vivo guardando la belleza pura,
aquí donde los nuevos versos te rinden el más alto tributo.
El viento de los siglos no podrá borrar tu huella,
porque tu luz resplandece por siempre en el alma de la poesía.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.