He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca
de nacer bajo el yugo de tus llantos fingidos
que no dejarán crecer sus brotes verdes nunca.

Han llegado a mi playa tus ojos, tan perdidos
que olvidaron esconder lo que no quise nunca:
la tortura de un amor tan poco decidido
que ya no me hará feliz, aunque me muera, nunca.

Por eso te devuelvo todo lo que me has dado
pues no quiero que habites en mi renacimiento
y quédate en tu orilla con tus brazos bajados

y no te olvides nunca que yo nunca te miento,
tú sí disimulaste vivir enamorado
y yo siempre te dije, muy claro, lo que siento.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.