He venido a la orilla con los brazos tendidos,
esperando que las aguas me devolvieran lo perdido.
Pero el mar conoce secretos que jamás serán contados,
y guarda entre sus olas los nombres olvidados.

He llamado tantas veces a quien no ha de regresar,
que hasta el viento se ha cansado de escucharme suplicar.
Mis pasos se hicieron leves, mi voz dejó de ser mía,
y la tarde me encontró donde antes amanecía.

Ya no pregunto a las estrellas cuánto falta para volver,
ni le pido a la mañana otra oportunidad de ser.
He dejado mis recuerdos donde descansan los ausentes,
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…

Una vida sin destino, una raíz entre la nada,
la huella de alguien que esperó hasta no esperar nada.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.