He venido a la orilla con los brazos tendidos,
rendida a ti, Vida.
Si me vieras, creerías que he crecido
con las risas regaladas de tu paisaje,
nada delataría, estas tristezas suturadas en mi espalda.
He ido perdiendo madres, con cada una de ellas.
¿Cómo olvidar esas ausencias que gotean sin pausa?
Ando descalza, sumida en los susurros de tu origen
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca.
Vida, dame cobijo en tu abrazada, donde todo parece posible,
aunque solo sea hoy, aunque solo sea ahora,
aunque solo sea para siempre.
- : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_
política_de_privacidad_y_las_ bases_de_este_concurso.