Invisibles raíces me sujetan desde el agua,
he venido a la orilla con los brazos tendidos,
hacia la desnudez del viento en esta noche
cruzando el horizonte marcado por el llanto.
Nada marca mi paso por los sueños
nada deja de suceder por mi.
El abismo embriagante de los otros
no me arranca los ojos ni las manos.
Un puñado de tierra me ha bastado
para encender el persistente deseo
de ser semilla en este bosque.
La luna calla y se aleja con su luz
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…
- : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_
política_de_privacidad_y_las_ bases_de_este_concurso.