En la madrugada
el mundo no es nada
y lo es todo,
y me pierdo
en su maravilla:
el ala que danza
al cántico de la mar,
esa música hundiéndose en mis poros
He venido a la orilla con los brazos tendidos
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca
Y cuando sea más que vieja,
más que la hierba,
el ala de toda ave ya me conocerá
y te cantaré, esa danza de la mar.
- : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_
política_de_privacidad_y_las_ bases_de_este_concurso.