Juzgan desde fuera el polvo en mis estantes,
sin idea, de lo que han sostenido.
“Pero he venido a la orilla con los brazos tendidos”
ha rescatar la voz que enterré en este abismo.
Tejí hilos entre el dolor y los ventanales
”y ahora ya soy la hierba que no termina nunca”
y aunque minúscula,
se convierte en cimiento,
y es el pulso de quien aprende a respirar de nuevo.

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.