Bajo a los reinos de la tierra do el celoso gnomo
labra el oro de su pelo;
y ahora ya soy la hierba que no termina nunca…
De los ríos de las náyades desnudas
que reflejan su hermosura,
he venido a la orilla con los brazos tendidos,
y me miran y consuelan,
y suspiro.
Una ninfa se ríe… ¡Olvidar no se puede!

  • : he_leido_y_estoy_conforme_con_la_política_de_privacidad_y_las_bases_de_este_concurso.